EN EL DÍA DEL AMIGO NO DEJES QUE EL ALCOHOL TE ENGAÑE

Está comprobado que el alcohol produce sensación de seguridad, algo semejante a la omnipotencia y sentís que cuánto más tomás, mejor manejás. Pero la realidad es otra. Según la OMS el 50 por ciento de los muertos en siniestros viales tienen alguna graduación alcohólica en sangre. Por eso, salí, divertite, comé rico y pasala bien, pero si tomás no permitas que los efectos del alcohol cambien tu suerte.

En la Argentina la ley 24.788 establece las graduaciones permitidas de alcohol para conducir un vehículo: 0.0 profesionales, 0.5 particulares y 0.2 motos y ciclomotores. Esto equivale a 200cm3 (1 vaso) de vino de mesa, 480cm3 de cerveza o 60cm3 whisky. La mayor parte del alcohol se metaboliza en el hígado a una velocidad constante de entre 8 y 12ml x hora (independientemente de la actividad física que se realice).

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2004, en muchos países el 50 por ciento de los muertos en tránsito tiene alguna graduación alcohólica en sangre (no necesariamente son siempre los conductores). Mientras que en los menores de 35, la principal causa de muerte son los siniestros viales.

Entre los factores que explican la siniestralidad en jóvenes y adolescentes se destaca la rebeldía, la omnipotencia de la edad, la falta de experiencia (explica en parte por qué casi la mitad de los accidentes que esta franja etaria tiene son univehículares), la influenciabilidad y la inestabilidad emocional y la falta de educación en el tema.

“El alcohol es una droga, socialmente aceptada y con gran difusión, pero droga al fin: es un tóxico depresor del Sistema Nervioso Central. Por un lado nos brinda un efecto engaño: la sensación de que `cuanto más tomo, manejo mejor´ y, por otro lado, tiene el efecto de generar su propia sed `craiving´ (deseo)”, explica Axel Dell’ olio, titular de Mamás y Niños Seguros (MyNS).

Lejos de ese efecto, la realidad es que el alcohol embota nuestros sentidos, altera la percepción de la realidad, disminuye nuestra atención respecto de lo que ocurre en el tránsito y nos torna más torpes y lentos (prolongando el tiempo de reacción).

Además, afecta la visión perierica y disminuye la percepción de ciertos colores. Además, genera una falsa sensación de seguridad, lo que nos predispone al exceso de velocidad o a realizar alguna maniobra osada o riesgosa. “Por último –agrega- el efecto de una droga predispone a cometer errores de interpretación o juicio, dentro del sistema de tránsito”.

Por eso, el titular de MyNS aclara que “hasta que todo el alcohol se elimine por una u otra vía, lo vamos a tener en nuestro organismo dando vueltas, teniendo efecto sobre el cerebro y otros tejidos: el 10% se va a ir por sudoración, aliento, lágrimas, orina, sin proceso alguno, y el 90% restante por hígado”.

¿Cómo se metaboliza el alcohol?

Parte del alcohol se procesa en el estómago, por medio de una enzima (alcohol deshidrogenasa); las mujeres tienen menor proporción que los varones, por eso se dice que “le pega más fácil el alcohol, pero es algo totalmente biológico”, explica Dell`olio.

Asimismo, asegura que no impactará del mis modo beber un vaso de vino en un hombre de 70 kg. que en una mujer de 55kg.; en el primer caso el control de alcoholemia arrojará 0.40gr/lt mientras que a la mujer le dará 0.60gr/lt.

700cm3 de cerveza (2 latas)

Hombre (70 kg ) = 0.55gr/lt 

Mujer (55kg) = 0.80gr/lt.

“Lo único que nos quita la concentración del alcohol en sangre es el tiempo, las horas. A modo de ejemplo, en un varón de unos 75kg. que no haya acabado su copa de vino de 200cm3, va a ser de entre 2 y 4 horas”.

Entre los factores que influyen en la rápida absorción del alcohol, encontramos:

  • La cantidad de comida inferida

  • El tipo de comida

  • La concentración alcohólica de la bebida consumida

  • La tolerancia individual hacia el alcohol (edad, peso, hábito etc.)

Axel Dell’ olio describe que, por su condición de tóxico depresor del sistema nervioso, el alcohol produce “efecto sedante y moderadamente anestésico, de vértigo, de somnolencia, confusión mental…la consecuencia es una sensación de bienestar, relajación, desinhibición y euforia”. Y si bien es cierto que los energizantes pueden mitigan los efectos del alcohol, lo indiscutible es que el organismo no deja de estar bajo el efecto de la droga.

Por eso insiste sobre los efectos que pueden alterar la percepción de la realidad al conducir: “el individuo piensa que está de una forma, pero en realidad -aunque actúe como si estuviera sobrio-, las reacciones son lentas y puede generar daños irreversibles en sí y en terceros”.

Más allá de que te toque o no un control, cuídate y se responsable a la hora de conducir, por vos, por los que te acompañan y por el resto de las personas que circulan alrededor.

A todos nuestros amigos ¡Muy Feliz Día! Celebremos sin descuidar la #SeguridadVial

 

 



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