MÁS DE 20 AÑOS DE ATRASO EN EQUIPAMIENTO AUTOMOTRIZ PARA SEGURIDAD VIAL

Si se tienen en cuenta los desarrollos tecnológicos para equipamiento de vehículos, América latina presenta un considerable retroceso respecto de Europa. Para que la industria automotriz invierta en ese sentido es fundamental el impulso y la regulación del Estado. “Los latinoamericanos no deberíamos pagar más por más seguridad”, afirmó Alejandro Furas, secretario General de Latin NCAP.

Cuando hablamos con conocidos que han viajado a Europa o Estados Unidos, es común que cuenten que “allá te controlan y las sillitas ya están colocadas al momento de alquilar el vehículo”. ¿Por qué allá sí y acá no? Los desarrollos tecnológicos se producen y están disponibles pero la clave es el compromiso del Estado para trazar políticas que impulsen la seguridad vial como norma.

En este sentido, Alejandro Furas, secretario General del Programa independiente de evaluación de autos nuevos para América Latina y el Caribe (Latin NCAP), explicó que “es importante que los gobiernos impulsen la obligatoriedad porque salvan vidas independientemente de que se mejore la infraestructura, o la formación de conductores”. Por eso destacó que “las mejoras de infraestructura demoran en tiempo y demandan fondos, y la formación de conductores puede llevar generaciones; en cambio implementar estos cambios a través de decisiones de los gobiernos no debería tardar más de 12 a 24 meses”.

Estudios recientes muestran que son muchos los usuarios de SRI que lo fijan de manera incorrecta al vehículo comprometiendo de esta manera la protección brindada a los niños. Por eso, Latin NCAP alienta a los fabricantes a asumir responsabilidad sobre la protección de los niños y brindar instalaciones apropiadas para el montaje de sistemas de retención infantil (SRI). Y el ISOFIX representa un método más seguro de fijar las “sillitas” al auto, porque como primer objetivo busca reducir la instalación incorrecta.

Si comparamos la situación de los países de la región respecto a otros en materia de componentes que favorecen la seguridad vial en los vehículos, “la región está más de 20 años atrasada respecto a Europa, por ejemplo”, contó Furas. Luego dijo que “en 1995 en Europa ya se exigía protección de ocupantes en choques frontales y laterales, frenos ABS y capacidad de frenos” y contrastó con la situación actual en América Latina donde aún no existe la exigencia de protección de impacto latera. “En América Latina –agregó- no es obligatorio el Control Electrónico de Estabilidad (ESC), sistema que se sabe que salva casi tantas vidas como los cinturones de seguridad. Argentina lo tiene planificado incorporar en 2018 pero lamentablemente estamos en conocimiento de una posible prórroga”.

La anterior administración dejó un valioso legado, al acordar con las automotrices un cronograma de implementación de nuevos dispositivos de seguridad, planificado hasta el año 2022. La legislación estableció que a partir de enero de 2016 todos los nuevos modelos lanzados a la venta en la Argentina deberían traer de serie anclajes especiales para sillas infantiles y se completa a partir del primer día de enero de 2018 con la obligatoriedad para todos los automóviles 0 km (sean de un modelo nuevo o no) dispongan de los anclajes.

Esto implica que las butacas infantiles se sujeten con ganchos que las unirán a la estructura del coche mediante un encastre, similar a la hebilla de los cinturones de seguridad, para luego ser inmovilizada por el cinturón de seguridad del vehículo o uno de la propia butaca.

Mientras se espera que la obligatoriedad del Isofix no sea postergada, el directivo de Latin NCAP, señaló que desde hace más de un lustro, en los países desarrollados los automóviles que se venden en su casi totalidad ofrecen protección ante impacto frontal, lateral y lateral contra poste, ESC y protección de impacto trasero. Y, en ese punto Furas subrayó que Latin NCAP, Global NCAP, BID y TRL publicaron en 2016 un reporte en el que se demuestra que “si hoy se aplican las normas básicas de seguridad de automóviles de la ONU, en nuestra región podrían evitarse 440.000 muertes y lesionados graves hasta el 2030 y permitiría un ahorro de 143.000 millones de dólares”.  

Así, la seguridad se torna una posibilidad para los más pudientes ya que “los modelos de `alta gama´, que suelen ser modelos importados, de marcas premium (Mercedes Benz, Volvo, BMW, Audi, Lexus, Acura, entre otros) ya cuentan con estos elementos como estándar”, explicó y sostuvo que “obligar a que todos los modelos cuenten con estos elementos básicos no implicaría una suba de precios, ya que todos los competidores deberían tener esa tecnología para poderse vender y por otro lado ninguna marca subiría los precios por encima del que le permite mantener las ventas que hasta hoy tiene”.

Por eso apuntó directamente a la importancia de las políticas gubernamentales y afirmó que “mientras el gobierno no aplica esta obligatoriedad le deja campo fértil a los fabricantes para que vendan como opcionales elementos de seguridad básicos a precios que los fabricantes quieran: un airbag tiene de costo 50USD por unidad, un ESC (dispositivo operador) si el vehículo ya cuenta con frenos ABS no supera los 60USD”.

Además se refirió a lo que viene en materia de dispositivos de seguridad en vehículos y contó que el Frenado Autónomo por Emergencia (AEB) “está revolucionando la seguridad vehicular”, porque activa los frenos en situaciones de riesgo en las que el conductor no reacciona a tiempo. “Existe el AEB de peatones, de alta velocidad (auto-auto), de baja velocidad, a los que recientemente se le suman los AEB de bicicletas con visión limitada, es decir, que el AEB actúa aun cuando hay niebla u obstrucción de visual detectando una bicicleta y frenando automáticamente para evitar impactarla”, describió.  

Luego de repasar las herramientas que ya se encuentran disponibles pero no han llegado a estas latitudes, el secretario General de Latin NCAP, consideró que “los latinoamericanos no deberíamos pagar más por más seguridad”. 

 



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